Inundaciones en Corrientes: las calles, la educación y la salud

En los primeros meses de 2017 se produjeron inundaciones, en especial en el interior de la provincia de Corrientes, por las cuales miles de personas fueron daminificadas. En la actualidad, se ven afectadas por desbordes del río Uruguay las localidades de Monte Caseros, Santo Tomé y Paso de los Libres, las tres límites con Brasil. Pero también, durante estos meses, otros ríos y arroyos llevaron sus aguas a barrios como Esperanza en Capital y Paso Martinez en la localidad de Riachuelo.

Las causas de las inundaciones son varias. Los pobladores mencionan el mal estado de las calles, el cambio climático, la falta de obras públicas, la concentración de basura en pluviales, la excesiva lluvia, el desborde de los ríos, la falta de defensas, el cambio en los cultivos o la corriente del niño. Lo que está en boca de todos es la esperanza de que no se vuelvan a producir lluvias tan copiosas.

El mal estado de las calles

Entre otras consecuencias nefastas de las inundaciones, el agua destruye los caminos. Las calles de tierra se ven afectadas por el agua de manera especial. Muy pronto, frente a las casas aparece el barro y la gente no puede salir, los chicos no pueden ir a la escuela ni los adultos pueden ir al trabajo.

Desde los municipios se llevan adelante diferentes herramientas para paliar la situación. Entrevistamos a Martín Jetter, presidente del Consejo Deliberante de Riachuelo, y nos contó qué acciones se están llevando a cabo.

las inundaciones y la escuela

El pasado 2 de junio entrevistamos al profesor Gustavo Berecochea en el Instituto Fe y Alegría, del Barrio Ongay en la capital correntina. Las inundaciones también impactan en la escuela, los chicos no pueden llegar a clase por el estado de las calles y por el agua que tapa sus casas. Más allá de los esfuerzos que pueda hacer la escuela -dice Gustavo- El ausentismo es muy alto y son días perdidos.

Las inundaciones afectan la salud

El sol no aparece entre las nubes, las lluvias no dejan de volver una y otra vez. Las calles de tierra se transforman en barriales que más que conectar, separan una casa de la otra. En la escuela quedan sillas vacías. Pero las indundaciones, además, afectan la salud. En especial, los niños y los abuelos son vulnerables a los efectos del agua, aunque ella golpea a todos los damnificados. En el barrio Esperanza de la capital, escuchamos el testimonio de una madre cuyo bebé discapacitado tuvo problemas por la humedad.

Las políticas publicas no alcanzan, el incremento de las lluvias pareciera no tener fin. En Corrientes muchos optan por volcarse a hacia la fé y la esperanza, también se organizan para pedir a las autoridades por obras hidráulicas que resuelvan los problemas del presente y que prevengan inundaciones futuras. El transporte, la escuela y la salud tienen el agua al cuello.

Fuente: Artículo publicado originalmente en Periodismo Ciudadano Corrientes